Una serie de charlas y escritos con amigos me han llevado a reflexionar sobre un particular de la realidad humana: ¿la circunstancia, es decir todo aquello que nos rodea y afecta, se halla o se crea?
Más allá de lo propiamente filosófico de la pregunta y que podría a llevar a más de un utilitarista a aseverar el clásico: "eso es muy bonito en la teoría, pero en la práctica no sirve para nada" quiero decir que esta pregunta esconde un desarrollo profundo que me parece interesante compartir.
Quiero partir de la idea inicial de que en mi "irracionalidad" considero que la circunstancia no es un constructo inamovible y que por tanto es sensible de ser modificada por el yo, es decir, por el hombre; en resumidas cuentas, el hombre puede destruir y crear su circunstancia. En base a esta premisa, el razonamiento posterior y natural, y pilar fundamental de la que quiero compartir en el post, es que el hombre por su naturaleza de vector de cambio puede modificar la circunstancia que le acompaña en todo momento. El hombre es capaz de cambiar aquello de su circunstancia que no le sirve o le estorba para el progreso.
Este ejercicio de superación puede propiciarse a diversos niveles, pues es viable tanto en el terreno de lo personal, en el terreno de lo social o en el terreno de lo natural.
Para realizar el proceso de destrucción/construcción de la circunstancia el hombre puede hacer uso de diversas estrategias propias, también de su propia naturaleza, es decir, en el marco de su naturaleza social. La colaboración activa y colectiva, siempre y cuando seamos capaces de diferenciar "colectivo homogéneo" y "colectivo de individuos" que en primera instancia es lo que nos interesa reseñar, puede convertirse en el vehículo necesario para derrumbar aquellas construcciones circunstanciales nocivas o perjudiciales y el vector de la construcción de una circunstancia nueva propicia para el desarrollo pleno.
Habrá quien vea en mis palabras las reminiscencias del optimismo ilustrado, del pensamiento utópico renacentista o incluso del colectivismo social de XIX/XX.
Acepto la comparación, pero siempre poniendo por delante que la intención de este post no es más que despertar del letargo a aquellos que han perdido la conciencia de su naturaleza posibilista con el cambio.
Las reminiscencias pueden ser pasadas, los objetivos son futuros.
Creo que es hora del cambio.
viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
El maquiavélico arte de parecer.
Cuando Nicolas de Maquiavelo escribió su Príncipe allá por el siglo XVI recomendaba en una de sus máximas al príncipe que hiciera por parecer virtuoso. A pesar de que Maquiavelo no desdeñaba que el príncipe en cuestión fuera virtuoso, mejor que mejor obviamente,si es verdad que hacía hincapié en que si no lo era, por lo menos lo pareciera.
Este texto de carácter político pretendía recoger las bases del buen gobernante para la época y todos sus consejos iban dirigidos para quien ejerciera tal cargo. Es reseñable, pues, que cinco siglos después la necesidad de parecer se haya convertido en casi una necesidad obligada para el éxito.
La sociedad exitísta de raíz anglosajona que hemos construido se sustenta, en muchos círculos, por la autoridad estética del protocolo, es decir, que es una sociedad que premia a quienes parecen exitosos y virtuosos, y para ellos se exige la capacidad, muchas veces, de construir en torno a sí falsas virtudes. Y es que la virtud debe tener un rostro y debe tener un traje; y lo que en primera instancia debe tener es dinero. Si, dinero, ese pasaporte social que eleva a quien lo tiene a las más altas cotas de la sociedad, que le abre puertas y que le hace envidiable; no en vano oímos una y otra vez, cuando alguien habla de trabajo o de una responsabilidad, aquella pregunta cliché de ¿Pero... en eso cuanto se gana? ¿se gana mucho? Tengo dinero, soy exitoso, soy virtuoso, estoy predestinado. Y no en vano utilizo aquella terminología protestante en el discurso, pues no en vano fueron países de aquella confesión quienes construyeron los estamentos de valores que hoy inundan la sociedad. Ojo! no digo que el protestantismo sea el vector del capitalismo social moderno (esto esta muy discutido y meternos en este terreno podría llevarnos todo el post) pero si digo que las coincidencias no son casuales.
Ahora bien, si hacemos una recreación simple de esta afirmación nos encontramos que virtuosismo se vuelve sinónimo de eficaz mercader; un talento subyuga los demás, un talento nos hace parecer más de lo que somos. Y así todos queremos parecernos a ese símbolo virtuoso hijo de la american way of life, y entonces nos vestimos de éxito, y despreciamos lo que somos; dejamos de ser y empezamos a parecer, pues así ganaremos mucho más, y con ello todo irá estupendamente. Tanto pareceremos, que cuando una de las estructuras socio-económicas que sustentan tal situación se desplomen nos encontraremos con que tanto tiempo hemos dedicado a parecer que, y citando a una voz amiga, no tendremos ni idea de lo que somos.
Quizás debamos empezar a reflexionar sobre el verdadero valor del talento; quizás debamos desplazar esa euforia monetaria, financiera, "dolarísta" del altar del templo y comenzar a valorar al humano en tanto en cuanto es un ser creativo sin necesidad de nadar en la abundancia. Quizás el exito no sea acumular riquezas de forma desproporcionada; quizás la doctrina del "beneficio ilimitado y el ahorro" nos este convirtiendo en seres que parecen y no son, porque en el fondo, estoy convencido de que una sociedad que valora más un billete que un libro (y siento este tópico casi estúpido y demagógico) está condenada al fracaso. En realidad no es tan difícil; probemos a intentar abandonar el cuantitativismo y en abrazar el cualitativismo. Probemos a entender el dinero como un medio y no como un fin. Rehumanicemonos. Seamos, no parezcamos.
Este texto de carácter político pretendía recoger las bases del buen gobernante para la época y todos sus consejos iban dirigidos para quien ejerciera tal cargo. Es reseñable, pues, que cinco siglos después la necesidad de parecer se haya convertido en casi una necesidad obligada para el éxito.
La sociedad exitísta de raíz anglosajona que hemos construido se sustenta, en muchos círculos, por la autoridad estética del protocolo, es decir, que es una sociedad que premia a quienes parecen exitosos y virtuosos, y para ellos se exige la capacidad, muchas veces, de construir en torno a sí falsas virtudes. Y es que la virtud debe tener un rostro y debe tener un traje; y lo que en primera instancia debe tener es dinero. Si, dinero, ese pasaporte social que eleva a quien lo tiene a las más altas cotas de la sociedad, que le abre puertas y que le hace envidiable; no en vano oímos una y otra vez, cuando alguien habla de trabajo o de una responsabilidad, aquella pregunta cliché de ¿Pero... en eso cuanto se gana? ¿se gana mucho? Tengo dinero, soy exitoso, soy virtuoso, estoy predestinado. Y no en vano utilizo aquella terminología protestante en el discurso, pues no en vano fueron países de aquella confesión quienes construyeron los estamentos de valores que hoy inundan la sociedad. Ojo! no digo que el protestantismo sea el vector del capitalismo social moderno (esto esta muy discutido y meternos en este terreno podría llevarnos todo el post) pero si digo que las coincidencias no son casuales.
Ahora bien, si hacemos una recreación simple de esta afirmación nos encontramos que virtuosismo se vuelve sinónimo de eficaz mercader; un talento subyuga los demás, un talento nos hace parecer más de lo que somos. Y así todos queremos parecernos a ese símbolo virtuoso hijo de la american way of life, y entonces nos vestimos de éxito, y despreciamos lo que somos; dejamos de ser y empezamos a parecer, pues así ganaremos mucho más, y con ello todo irá estupendamente. Tanto pareceremos, que cuando una de las estructuras socio-económicas que sustentan tal situación se desplomen nos encontraremos con que tanto tiempo hemos dedicado a parecer que, y citando a una voz amiga, no tendremos ni idea de lo que somos.
Quizás debamos empezar a reflexionar sobre el verdadero valor del talento; quizás debamos desplazar esa euforia monetaria, financiera, "dolarísta" del altar del templo y comenzar a valorar al humano en tanto en cuanto es un ser creativo sin necesidad de nadar en la abundancia. Quizás el exito no sea acumular riquezas de forma desproporcionada; quizás la doctrina del "beneficio ilimitado y el ahorro" nos este convirtiendo en seres que parecen y no son, porque en el fondo, estoy convencido de que una sociedad que valora más un billete que un libro (y siento este tópico casi estúpido y demagógico) está condenada al fracaso. En realidad no es tan difícil; probemos a intentar abandonar el cuantitativismo y en abrazar el cualitativismo. Probemos a entender el dinero como un medio y no como un fin. Rehumanicemonos. Seamos, no parezcamos.
lunes, 5 de abril de 2010
Indulgencia/intransigencia
Muy del tono de lo que mi querido Immanuel ha escrito anteriormente, quiero plantear que haya un cambio en la justicia española, más acorde con lo que nuestro querido benefactor, Vicario de Cristo, ha establecido segun su infalibilidad papal. Señoras y señores, Tenemos que ser totalmente intransigentes con el delito. Tolerancia cero a los delitos, eliminemoslos de la faz de la tierra. Que no haya país con delito alguno, amenacemoslos de muerte con nuestras instituciones sacrosantas. Delito Nunca Más, Otro mundo sin el delito es posible.
Nuestra justicia tiene que ser implacable. Pero eso si, al que delinque, hay que entenderlo, hay que ser indulgente con él, y en todo caso apartarlo de su ciudad y mandarlo a una más lejana donde sea un desconocido total. Pagarle buena residencia y buen colegio. No solucionar el problema ni atenderlo para que haya un cambio de actitud, ni mucho menos reprenderle, o que incluso haga un servicio comunitario para redimir sus cuentas. Veamoslo como un error mas. Con este nuevo derecho juridico creo que podriamos avanzar mucho más en la sociedad, segun la justicia de Dios, todo poderoso, omnipotente y omnipresente.
http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/1999477/03/10/l-Papa-Intransigencia-con-el-pecado-e-ndulgencia-con-la-persona.html
PD. evidentemente es una hipérbole. es gracioso como se guardan las espaldas. Esto no es un alegato contra la delincuencia (habria que analizar las causas sociales de algunos de los delincuentes comunes) si no un alegato contra la hipocresia.
Nuestra justicia tiene que ser implacable. Pero eso si, al que delinque, hay que entenderlo, hay que ser indulgente con él, y en todo caso apartarlo de su ciudad y mandarlo a una más lejana donde sea un desconocido total. Pagarle buena residencia y buen colegio. No solucionar el problema ni atenderlo para que haya un cambio de actitud, ni mucho menos reprenderle, o que incluso haga un servicio comunitario para redimir sus cuentas. Veamoslo como un error mas. Con este nuevo derecho juridico creo que podriamos avanzar mucho más en la sociedad, segun la justicia de Dios, todo poderoso, omnipotente y omnipresente.
http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/1999477/03/10/l-Papa-Intransigencia-con-el-pecado-e-ndulgencia-con-la-persona.html
PD. evidentemente es una hipérbole. es gracioso como se guardan las espaldas. Esto no es un alegato contra la delincuencia (habria que analizar las causas sociales de algunos de los delincuentes comunes) si no un alegato contra la hipocresia.
viernes, 26 de marzo de 2010
Novedad
Quiero fundar una institución. Hoy me he levantado caprichoso y megalómano y he decidido que una nueva institución a la que rendir pleitesía podría ser una bocanada de aire fresco para todo el mundo.
Esencialmente va a constar de varias funciones:
a) Control del pensamiento, sentimientos y sexualidad.
b) Oposición sistemática a todos los avances de la sociedad civil, de la ciencia y de la tecnología.
c) Abusos de niños.
d) Desprecio al continente africano.
e) Acumulación de riqueza como resultado de a)
Todo esto lo quiero justificar con un libro de una calidad contrastada, El Señor de los Anillos, que tiene héroes fantásticos, situación irreales y malvados enemigos que odiar. Posteriormente planeo organizar una estructura jerárquica vertical y asfixiante, capaz de censurar a todos aquellos miembros de la institución que por alguna razón escapen de las doctrinas oficiales liderada por algún anciano retrogrado que se autoerija como el portavoz de Gandalf.
Si todo sale bien, planeo pactar con las agrupaciones políticas reaccionarias y conservadoras para de esta manera no solo perpetuar el dominio de las conciencias sino también el de la educación, el poder político y judicial.
Supongo que este tipo de institución novedosa y evidentemente positiva no chocará con los intereses de ninguna institución existente.
Evolución iconoclasta de las mentes, por favor.
www.publico.es/internacional/303270/legionarios/cristo/reconocen/abusos/sexuales/fundador/abusos/curas/pederastia
Gracias.
Esencialmente va a constar de varias funciones:
a) Control del pensamiento, sentimientos y sexualidad.
b) Oposición sistemática a todos los avances de la sociedad civil, de la ciencia y de la tecnología.
c) Abusos de niños.
d) Desprecio al continente africano.
e) Acumulación de riqueza como resultado de a)
Todo esto lo quiero justificar con un libro de una calidad contrastada, El Señor de los Anillos, que tiene héroes fantásticos, situación irreales y malvados enemigos que odiar. Posteriormente planeo organizar una estructura jerárquica vertical y asfixiante, capaz de censurar a todos aquellos miembros de la institución que por alguna razón escapen de las doctrinas oficiales liderada por algún anciano retrogrado que se autoerija como el portavoz de Gandalf.
Si todo sale bien, planeo pactar con las agrupaciones políticas reaccionarias y conservadoras para de esta manera no solo perpetuar el dominio de las conciencias sino también el de la educación, el poder político y judicial.
Supongo que este tipo de institución novedosa y evidentemente positiva no chocará con los intereses de ninguna institución existente.
Evolución iconoclasta de las mentes, por favor.
www.publico.es/internacional/303270/legionarios/cristo/reconocen/abusos/sexuales/fundador/abusos/curas/pederastia
Gracias.
lunes, 22 de marzo de 2010
Nuestros desaparecidos.
Si, nuestros. Seas argentino, guatemalteco, español o uzbeko; aquellas personas que desaparecieron en la dictadura criminal argentina son NUESTROS desaparecidos.
El 24 de marzo se conmemora la desaparición de miles de personas durante la dictadura militar argentina que tristemente gobernó el país desde 1976 hasta 1983. En 1976 los militares protagonizaron un golpe de estado para "restaurar el orden" y con el comenzó uno de los periodos más vergonzosos de la historia de Sudamérica, en el que se persiguió, reprimió, torturó y asesinó a todo aquel que no pensara o actuara según la moral impuesta por esos asesinos uniformados.
Ninguna ideología política justifica el asesinato masivo y sistemático de nadie. Ningún ideal justifica la persecución de opositores, en su mayoría jóvenes universitarios, para perpetuarse en el tiempo. Ningún régimen político tiene derecho a robar a los hijos de aquellos que asesinó, hundiendo aún más, si cabe, su calaña moral.
Si de algo debe servirnos esta barbarie violenta e injustificable es para no repetir JAMÁS lo sucedido en mi país de nacimiento.
Desde aquí mi más profundo desprecio para todos esos HIJOS DE PUTA, vivos y muertos, que escondidos detrás de su uniforme militar cometieron atroces crímenes contra la humanidad.
Nosotros, quienes defendemos la libertad, la justicia y que aún creemos en el ser humano, NO olvidamos.
NUNCA MÁS.
El 24 de marzo se conmemora la desaparición de miles de personas durante la dictadura militar argentina que tristemente gobernó el país desde 1976 hasta 1983. En 1976 los militares protagonizaron un golpe de estado para "restaurar el orden" y con el comenzó uno de los periodos más vergonzosos de la historia de Sudamérica, en el que se persiguió, reprimió, torturó y asesinó a todo aquel que no pensara o actuara según la moral impuesta por esos asesinos uniformados.
Ninguna ideología política justifica el asesinato masivo y sistemático de nadie. Ningún ideal justifica la persecución de opositores, en su mayoría jóvenes universitarios, para perpetuarse en el tiempo. Ningún régimen político tiene derecho a robar a los hijos de aquellos que asesinó, hundiendo aún más, si cabe, su calaña moral.
Si de algo debe servirnos esta barbarie violenta e injustificable es para no repetir JAMÁS lo sucedido en mi país de nacimiento.
Desde aquí mi más profundo desprecio para todos esos HIJOS DE PUTA, vivos y muertos, que escondidos detrás de su uniforme militar cometieron atroces crímenes contra la humanidad.
Nosotros, quienes defendemos la libertad, la justicia y que aún creemos en el ser humano, NO olvidamos.
NUNCA MÁS.
jueves, 4 de marzo de 2010
La estupidez española desde una perspectiva de clase
Quisiera hacer una pequeña reflexión, a ver que le parece a los lectores, y al propio Immanuel, que espero, que aporte, ya que evidentemente estoy copando un espacio que es suyo propiamente, y que yo, vil usurpador, estoy llenando, casi sin legitimidad.
Planteemonos un momento, la estupidez de este país. Bien es cierto que no tiene límites. Desde el corte de mangas de Aznar, hasta el gran personaje del año John Cobra. Paremosnos un momento ante este extraño mono de feria, que mezcla a la perfección, el respeto del barrio, el sueño español de vivir sin trabajar, y lo imbecil de el insulto fácil. Si bien reconozco que como el que más, me gusta blasfemar, pienso que hay momentos y momentos, y lugares donde hacerlo, y donde no.
Veamos pues la extraccion social de este hombre. Hijo de asalariados del barrio, me juego la mano derecha. Veamos pues, a los asalariados hoy dia en España. ¿Y que encontramos basicamente? Canis, o kinkis, o bakalas, como quieran llamarlo. Dinero facil, sexo facil, estructuras patriarcales para las relaciones emocionales, y esfuerzo, poquito. Y no porque precisamente tengan trabajos manuales o vivan en la precariedad.
Haciendo una breve reseña personal, mi abuelo fue trabajador, y tuvo acceso tardío a la cultura. Mi padre fue un macarra de barrio, el cual por el esfuerzo de sus padres pudo ir a la universidad y tener estudios superiores. Mi pregunta es, ¿donde queda ese valor al trabajo y al esfuerzo que existía en los asalariados de este país hace unos años? ¿Donde queda ese valor de autosuperación?
Podríamos hablar de una quimera que se le ha vendido a la clase asalariada, en el sentido del los flashes fugaces de vidas de infarto, viviendo de la musica, viviendo del aire. No hay esfuerzo, quiero algo, y lo quiero ahora, y me da igual si piso a alguien. Y como ya dije antes, se rompen las redes de solidaridad tradicionales. Y es más, a la clase trabajadora se le expone hoy dia un nivel de vida superior a las posibilidades de cualquiera, con la televisión, ser un imbecil harto de dinero en un plató, ser un futbolista, ser alguien sin hacer nada. Y vemos como por la perdida de los valores (quizás tercermundistas, si) de el querer llegar a algo más que tus padres, el ver el esfuerzo que necesitan las cosas para conseguirse, el ver que aun siendo un trabajador manual (mi abuelo lo era) se podía formar uno y leer. Y claro, la estupidez avanza en campo abonado. Quiero vivir del cuento. Bendito sueño español.
Planteemonos un momento, la estupidez de este país. Bien es cierto que no tiene límites. Desde el corte de mangas de Aznar, hasta el gran personaje del año John Cobra. Paremosnos un momento ante este extraño mono de feria, que mezcla a la perfección, el respeto del barrio, el sueño español de vivir sin trabajar, y lo imbecil de el insulto fácil. Si bien reconozco que como el que más, me gusta blasfemar, pienso que hay momentos y momentos, y lugares donde hacerlo, y donde no.
Veamos pues la extraccion social de este hombre. Hijo de asalariados del barrio, me juego la mano derecha. Veamos pues, a los asalariados hoy dia en España. ¿Y que encontramos basicamente? Canis, o kinkis, o bakalas, como quieran llamarlo. Dinero facil, sexo facil, estructuras patriarcales para las relaciones emocionales, y esfuerzo, poquito. Y no porque precisamente tengan trabajos manuales o vivan en la precariedad.
Haciendo una breve reseña personal, mi abuelo fue trabajador, y tuvo acceso tardío a la cultura. Mi padre fue un macarra de barrio, el cual por el esfuerzo de sus padres pudo ir a la universidad y tener estudios superiores. Mi pregunta es, ¿donde queda ese valor al trabajo y al esfuerzo que existía en los asalariados de este país hace unos años? ¿Donde queda ese valor de autosuperación?
Podríamos hablar de una quimera que se le ha vendido a la clase asalariada, en el sentido del los flashes fugaces de vidas de infarto, viviendo de la musica, viviendo del aire. No hay esfuerzo, quiero algo, y lo quiero ahora, y me da igual si piso a alguien. Y como ya dije antes, se rompen las redes de solidaridad tradicionales. Y es más, a la clase trabajadora se le expone hoy dia un nivel de vida superior a las posibilidades de cualquiera, con la televisión, ser un imbecil harto de dinero en un plató, ser un futbolista, ser alguien sin hacer nada. Y vemos como por la perdida de los valores (quizás tercermundistas, si) de el querer llegar a algo más que tus padres, el ver el esfuerzo que necesitan las cosas para conseguirse, el ver que aun siendo un trabajador manual (mi abuelo lo era) se podía formar uno y leer. Y claro, la estupidez avanza en campo abonado. Quiero vivir del cuento. Bendito sueño español.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Yo, Yo, y un poco mas de Yo por favor, o como se rompen las redes sociales
Me gustaría, si mi compañero Inmanuel me lo permite, hacer un apunte sobre una cuestión, que me, digamos, turba ultimamente. Hablemos del individualismo. Hablemos por un momento del individualismo, y partamos de sus origenes en el siglo XX (evidentemente es anterior, pero me quiero centrar un momento en la 2º mitad de este agitado siglo). Tras el periodo entreguerras y la propia guerra mundial (llamemoslo convencionalmente, la era de las masas), asistimos a un rearme del individuo como ente creador, planteando un redescubrimiento del yo interior, la experimentación a traves de drogas, y la liberación de este, a través de movimientos underground y del postmodernismo que rompe con el positivismo (asistimos pues a la aparición de los hipsters, los casi sadomasoquistas beatniks, el existencialismo francés, en los años 50). Aqui comienzan los bohemios, el romper con la convención (no quiero ser tu, no quiero tu sistema) y comienzan las actitudes politicas, los nuevos movimientos sociales, los hippies, el punk.
Es curioso ver, como a partir de la institucionalización (en un claro proceso de marginación institucionalización, en los 60 los hippies eran enemigos, hoy dia alabados, en los 70 los punks violentos yonkies, hoy dia sus botas cuestan media cuota de la hipoteca), y de la vulgaruzación de la idea, se ha pasado a una autentica destrucción de las redes sociales de solidaridad, relativamente tradicionales. Las asociaciones de vecinos son clubs de jubilados, perdiendo el caracter sociocombativo de los 70. La solidaridad entre compañeros de empleo esta desapareciendo escadalosamente, entre compañeros de clase. Importa más que no me toquen el bajovientre, antes que jodan al de al lado. Y esa ruptura de las redes de solidaridad se ve reforzada con un mundo virtual a partir de los 90. Y ya tenemos el coctel. Un poco de redes sociales alternativas, una voluntad expresa de ser el mejor por encima de todo, una prepotencia que se da al vulgarizar el concepto del yo, y tachán. Inmovilidad social. Y si alguien se mueve, lo hace desde un estupido sentido del aqui y ahora, y no se dan cuenta, que se encuadran en moda, y que dentro de ese revolucionarismo radical,hay marcas de los que quiere derribar, riendose a su espalda. Bendito individualismo... le debemos tanta paz social
Es curioso ver, como a partir de la institucionalización (en un claro proceso de marginación institucionalización, en los 60 los hippies eran enemigos, hoy dia alabados, en los 70 los punks violentos yonkies, hoy dia sus botas cuestan media cuota de la hipoteca), y de la vulgaruzación de la idea, se ha pasado a una autentica destrucción de las redes sociales de solidaridad, relativamente tradicionales. Las asociaciones de vecinos son clubs de jubilados, perdiendo el caracter sociocombativo de los 70. La solidaridad entre compañeros de empleo esta desapareciendo escadalosamente, entre compañeros de clase. Importa más que no me toquen el bajovientre, antes que jodan al de al lado. Y esa ruptura de las redes de solidaridad se ve reforzada con un mundo virtual a partir de los 90. Y ya tenemos el coctel. Un poco de redes sociales alternativas, una voluntad expresa de ser el mejor por encima de todo, una prepotencia que se da al vulgarizar el concepto del yo, y tachán. Inmovilidad social. Y si alguien se mueve, lo hace desde un estupido sentido del aqui y ahora, y no se dan cuenta, que se encuadran en moda, y que dentro de ese revolucionarismo radical,hay marcas de los que quiere derribar, riendose a su espalda. Bendito individualismo... le debemos tanta paz social
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